Dedico el tiempo necesario a escuchar, analizar y planificar un tratamiento adaptado a tus necesidades. A través de la
psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE), busco guiarte en un cambio real y duradero, siempre trabajando juntos hacia el equilibrio que
necesitas.
Mi objetivo es tratar la raíz del problema, sin quedarme solo en los síntomas.
La primera visita es muy importante ya que es dónde te conozco y me explicas en qué quieres que te ayude. Se trata de una visita larga, de 1’5 horas de duración (a veces más) donde realizamos una anamnesis muy completa.
Puedes contarme cuando empezó el problema, síntomas, evolución… para obtener el máximo de información posible y así entender lo que te está sucediendo.
Si veo necesario completar más información puedo pedir algunas pruebas específicas como análisis de sangre, test de heces para estudiar tu microbiota, test de intolerancias, etc.
Una vez entiendo qué es lo que te puede estar sucediendo, te explico todos los mecanismos fisiopatológicos implicados, los desequilibrios que hay que abordar y me aseguro de que lo comprendas todo perfectamente.
El paciente es el factor más importante de su tratamiento.
A partir de aquí, elaboramos un plan individualizado. Me apoyo en la nutrición ortomolecular. Planificamos unos cambios de hábitos si son necesarios, revisamos tu alimentación, descanso, etc. Si es necesario, te puedo pautar algunos suplementos naturales.
Dependiendo del caso y de las pruebas solicitadas realizaremos visitas de seguimiento para ver tu evolución y, si es necesario, revisar el plan inicial añadiendo o modificando alguna pauta.
Debes pensar que el primer paso empieza por querer cambiar los hábitos que te han llevado hasta aquí, y esto requiere tiempo, paciencia y dedicación.
Mi objetivo es ir a la raíz del problema: analizar el origen y comprender cómo y por qué has llegado a esta situación.
Estas intolerancias son bastantes frecuentes, pero en la mayoría de casos, son reversibles.
Infecciones por hongos, parásitos, bacterias patógenas, reinfecciones virales.
Problemas hormonales (síndrome premenstrual, endometriosis, SOP, ciclos irregulares, etc.)
SIBO, infecciones por Helicobacter pylori, Acidez, reflujo gastroesofágico, gases, hinchazón, diarrea, estreñimiento, gastritis, etc.
Dislipemias (colesterol o triglicéridos elevados), hipertensión, diabetes y obesidad.
En la dermatitis, urticaria, acné, eccemas, rosácea, etc. suele haber una disbiosis de base.
Detrás es frecuente encontrar alteraciones en la microbiota y una disfunción mitocondrial.
El estrés mantenido en el tiempo es devastador para nuestro organismo, altera todos nuestros sistemas y nos enferma.
El sueño es fundamental para nuestro bienestar y equilibrio. La falta de sueño nos altera.
Alimentación antiinflamatoria, dietas específicas, dietas para pérdida de peso.
Enfermedades autoinmunes, enfermedades inflamatorias, enfermedades crónicas.